Tipos de parásitos

Gusanos intestinales

Dentro de los gusanos intestinales existen de tres tipos: redondos, planos y microscópicos. Aunque a veces pueden observarse entre las heces al ser eliminados la mayoría de las veces no son visibles, puesto que lo que se eliminan por las heces son huevos microscópicos. En caso de sospecha tu veterinario se asegurará realizando un análisis de laboratorio detallado.

Sean redondos o planos, los gusanos intestinales pueden hospedarse en tu gato y provocar daños en el aparato digestivo, riñones, pulmones y otros órganos a los que pueden migrar. Existen varias vías de infestación; ingestión de huevos y/o huéspedes intermediarios, penetración a través de la piel, infestación a través de la placenta al feto o a través de las glándulas mamarias.

A veces los síntomas se detectan cuando la infección ya es grave, por eso es tan importante la desparasitación periódica, al menos cuatro veces al año. (GUIDEL LINES ESCCAP)

Los daños que puede ocasionar la infección al gato son los siguientes:

  • Obstrucción del intestino o conductos biliares.
  • Sustracción de sangre.
  • Sustracción de vitaminas y otros elementos provocando anemia.
  • Alteración del sistema inmune.
  • Etc.


La manifestación clínica de la infección es muy variada. Pelo sin brillo, adelgazamiento, vientre abultado, trastornos en la fertilidad, pérdida de vitalidad, etc.

Los gusanos intestinales también pueden transmitir enfermedades al hombre y la única forma de evitarlo es tomando conciencia de lo importante que es desparasitación interna con productos específicos. No es solo tu salud y la de tu familia la que está en juego, también la de los demás. De la misma forma que podemos contagiarnos por fruta y/o verdura mal lavada también nuestro gato puede contagiarnos por el estrecho contacto con el animal (a través del pelaje), por contacto directo con arenas contaminadas, etc.



La mayoría de productos antiparasitarios no actúan en las larvas de los gusanos intestinales. Es importante desparasitar al animal con un producto larvicida ya que éstas pueden causar daños a nivel muscular, pulmonar e hígado.

Parásitos externos

En el caso de los gatos uno de los parásitos externos más comunes es la pulga. La pulga es de color marrón y se visualiza en el gato a simple vista. Hay que tener en cuenta que la pulga tiene una alta capacidad de reproducción siendo los responsables de más del 50% de enfermedades dermatológicas y también son transmisores de otras patógenos como gusanos intestinales, virus, bacterias, etc.

La pulga adulta vive siempre encima del gato, dónde pone los huevos, que caen al entorno (cama del gato, suelo, alfombre, etc.) Es en el entorno dónde se desarrollan los siguientes estadíos: larva y pupa. Hasta que eclosiona la pulga nuevamente, que sube inmediatamente al gato.

Por ello es importante no sólo tratar la pulga adulta del gato, sino también tratar las larvas del entorno.

 

    Huevo
  • Los huevos caen de las mascotas y se depositan en las alfombras, las camas, los entarimados y el suelo
    Larva
  • Después de la eclosión, la larva se alimenta de las heces de las pulgas adultas y de otros desechos orgánicos antes de envolverse en un capullo y pasar al estado de pupa
    Pupa
  • La pupa puede permanecer dentro del capullo durante mucho tiempo, a la espera de las condiciones adecuadas para emerger
    Adultos
  • Los adultos pican a su mascota y se alimentan de su sangre, y las hembras adultas pueden poner cientos de huevos en pocos días

Es muy importante romper el ciclo vital de la pulga
Hay que aplicar productos que maten tanto a los ejemplares adultos como a las larvas, rompiendo así el ciclo vital de la pulga en diferentes estadios
.

La manifestación clínica habitual son las picaduras con hinchazón localizado. En gatitos puede incluso provocar anemia. En el caso que el gato tenga alergia a algún componente de la pulga, puede provocar lesiones a la cara, pérdida de pelo, e incluso el propio gato puede llegar a lesionarse.

Las pulgas pueden actuar como vector de Bartonella henselae e infectar a los gatos. Esta bacteria puede transmitirse a los humanos produciendo la enfermedad por arañazo del gato y producir dolor e inflamación de nódulos linfáticos como principales síntomas.


Al tener contacto con humanos, éstos pueden transmitirle enfermedades, como por ejemplo la tenia.

 

Otro de los parásitos externos más comunes es la garrapata. Además de causar un gran dolor y malestar, las garrapatas suponen una amenaza mucho más seria para su mascota por dos motivos:

  • Se alimentan de la sangre de la mascota; una infestación intensa puede hacer que el animal pierda una gran cantidad de sangre, lo que le produciría anemia
  • Las garrapatas pueden transmitir enfermedades graves, incluso mortales, a través de las picaduras. Las garrapatas infectadas pueden transmitir de forma casi inmediata los microorganismos que causan estas enfermedades.


En cualquier caso también es necesario la desparasitación.

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